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Mis 108 papás mafiosos
Fui abandonada al nacer, cuando apenas tenía cinco días de vida. A las tres de la mañana, la enfermera de turno se caía de sueño y confundió a dos recién nacidas que lloraban sin parar: una era la heredera de un imperio minero y la otra, la hija de una mujer de la comuna. Dos días después, me dejaron abandonada en la puerta de una hacienda del jefe de la mafia de Medellín. Una multitud de hombres armados me rodeó, mirándome fijamente. Estaba tan asustada que no me atrevía a llorar. De forma inst











